Sentado a una mesa con la barbilla sobre la palma de la mano, el tupé ladeado de color castaño, el mohín de determinación burlona, el aire de bohemio conspicuo. ¿Y entonces? A una importante porción de viejecitas se les depara el sino de acabar convertidas en viejecitos: hombrecillos decrépitos con bragas y camisolas. Menos frecuente es que se dé el proceso inverso, pero allí estaba Ananías, una hembra decrépita con traje y corbata. Una gallina vieja y correosa con calcetines con ligas y zapatos de hombre de cuero negro. Hasta los hombros, rígidos y retraídos, eran femeninos. También mostraba ese dinamismo que algunos dicen admirar en las señoras entradas en años. Sólo en las frondas boscosas de las cejas se percibían las cargas y los cálculos del hombre.
pág. 188. La Casa de los encuentros. Martin Amis. Anagrama.
jueves 22 de mayo de 2008
martes 1 de abril de 2008
Delirios de la dieta...
Truchita mía, que cosquilleas con tu grácil movimiento mi río de la felicidad, ese río que es la vida, esa vida llena de guijarros, esos guijarros erosionados por el tiempo, ese tiempo que lleva el agua, ese agua que te transporta y se llena de gloria, esa gloria bendecida por tu luz, esa luz a veces escarlata, a veces perlada por el sol, ese sol que alimenta la tierra, esa tierra que es el origen, ese origen que se nutre de agua, ese agua que lleva el río, ese río que te lleva, tu eres el inicio de TODO, truchita mía. Círculo. De ti venimos y a ti llegaremos... con el tiempo y una caña...
martes 4 de marzo de 2008
La carretera
No me gusta hablar de libros en el blog. Me siento incómodo, con la sensación de estar dándomelas de algo que no me corresponde. Pero como llevo días que no se me ocurre nada para publicar, he pensado en recomendar brevemente La Carretera, de Cormac McCarthy, editado en España por Mondadori.
Es una novela corta, apenas 210 páginas y de párrafos breves. Y me ha gustado. Al principio me costó entrar en la historia, pero a medida que leía más ganas tenía de saber qué iba a pasar con los protagonistas, envueltos en un contexto muy lúgubre, muy sombrío. Muy Mad Max (pero sin coches). No quiero ser más explícito para no molestar a nadie que no lo haya leído y no le gusta que le expliquen los libros antes de hacerlo. Es mi caso. Lo recomiendo porque sí, porque a mi me ha tenido atrapado, lo he encontrado bien escrito, me ha entretenido y, a pesar de que no es muy alegre, he disfrutado.
* Ahora estoy a punto de acabarme Suicidios ejemplares de Enrique Vila-Matas (Anagrama) y me está encantando. Es un volumen de relatos lleno de humor y "fina ironía"... leéroslo, que vale seis euros como mucho en bolsillo y no os sabrá mal hacer este gasto. De verdad. O pedirlo en la biblioteca.
Es una novela corta, apenas 210 páginas y de párrafos breves. Y me ha gustado. Al principio me costó entrar en la historia, pero a medida que leía más ganas tenía de saber qué iba a pasar con los protagonistas, envueltos en un contexto muy lúgubre, muy sombrío. Muy Mad Max (pero sin coches). No quiero ser más explícito para no molestar a nadie que no lo haya leído y no le gusta que le expliquen los libros antes de hacerlo. Es mi caso. Lo recomiendo porque sí, porque a mi me ha tenido atrapado, lo he encontrado bien escrito, me ha entretenido y, a pesar de que no es muy alegre, he disfrutado.
* Ahora estoy a punto de acabarme Suicidios ejemplares de Enrique Vila-Matas (Anagrama) y me está encantando. Es un volumen de relatos lleno de humor y "fina ironía"... leéroslo, que vale seis euros como mucho en bolsillo y no os sabrá mal hacer este gasto. De verdad. O pedirlo en la biblioteca.
jueves 14 de febrero de 2008
domingo 10 de febrero de 2008
martes 22 de enero de 2008
KaKa de Luxe
Desearía que a todos aquellos que no recogen la mierda de sus perros en la calle se les apareciera una en su casa. Por cada mierda no recogida, otra en su casa. La primera en la cama, entre las sábanas. Y cuanto más pestilente y deshecha, mejor.
* Escribo esto sin haber pisado ninguna desde hace muchísimo tiempo –falta que lo escriba para hacerlo ahora al salir-.
* Escribo esto sin haber pisado ninguna desde hace muchísimo tiempo –falta que lo escriba para hacerlo ahora al salir-.
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